El de faringe puede presentar varios síntomas característicos, pero a menudo se diagnostica de forma tardía debido a la similitud de estos síntomas con los de otras enfermedades de las vías respiratorias. Por lo tanto, pueden pasar desapercibidos.
¿Cuáles son los primeros síntomas de la enfermedad? (8/10)
Estos son los principales: bultos en la parte posterior del cuello: presencia de masas o bultos a menudo indoloros en la parte posterior del cuello, debidos a la propagación de las células a los ganglios linfáticos; acúfenos: zumbidos en los oídos; pérdida de audición: disminución de la agudeza auditiva; dolor de oído: sensación de tener una bola en el oído; otitis persistente: infecciones del oído que no se curan; dolores de cabeza: dolores frecuentes en la cabeza.
Otros síntomas (9/10)
Dolor o entumecimiento facial: sensaciones desagradables en la zona del rostro; nariz congestionada: congestión nasal persistente; sangrados de la boca y/o de la nariz: episodios frecuentes de sangrado nasal y bucal; dificultad para abrir la boca: problemas para abrir la boca completamente; dificultades respiratorias: dificultad para respirar correctamente; problemas del habla: dificultad para hablar; dolor de garganta: cambios en la voz, ronquera y dolor de garganta persistente; y cambios de peso: pérdida de peso inexplicada.
Consultar a un médico (10/10)
Si presenta uno o varios síntomas y estos persisten en el tiempo (varias semanas), no debe dudar en consultar a un médico lo antes posible. Esto es fundamental para beneficiarse de un diagnóstico precoz y comenzar un tratamiento adecuado (cirugía, radioterapia, inmunoterapia o quimioterapia). Durante la consulta, el médico realizará un examen clínico completo. Pruebas como la resonancia magnética o el escáner podrían ser necesarias, y también se deberá realizar una biopsia, es decir, una toma de tejido, para confirmar el diagnóstico.
