La historia olvidada de la manteca de cerdo:

6. La manteca, aunque saturada, es libre de grasas trans si se prepara tradicionalmente. Contiene vitamina D, ácidos grasos monoinsaturados (como el aceite de oliva) y puede ser más estable al calor que muchos aceites vegetales.
7. La demonización de las grasas animales vino acompañada de una subida en el consumo de aceites refinados (soya, canola, maíz). Muchos se extraen en caliente con solventes como hexano y tienen más omega 6 inflamatorios.
8. Hoy, chefs y nutricionistas están revalorando la manteca. No como un superalimento, pero sí como una opción real, ancestral y menos procesada que muchos “aceites saludables” del supermercado.
Conclusión: la manteca no es el enemigo. Su caída fue más producto de intereses comerciales que de evidencia. Como todo, su valor depende del contexto, la calidad y la moderación.

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