Estos movimientos ayudan a tonificar los músculos subyacentes, lo que a su vez puede dar a la piel un aspecto más firme.
Prueba este sencillo ejercicio: Siéntate o ponte de pie con la espalda recta. Inclina la cabeza hacia atrás mirando al techo. Frunce los labios como si besaras el cielo y mantén la posición de 5 a 10 segundos. Repite de 10 a 15 veces. Hazlo dos veces al día: por la mañana y antes de acostarte.
Otro ejercicio favorito: coloca los dedos sobre la clavícula y tira suavemente de la piel hacia abajo mientras inclinas la cabeza hacia arriba y dices sonidos exagerados de "yum". Esto ejercita eficazmente los músculos de la parte frontal del cuello. La constancia es clave: intenta practicarlo a diario, como si te cepillaras los dientes.
Los estudios sobre ejercicios faciales sugieren que mejorar el tono muscular puede realzar el contorno general de la piel madura.
2. Nutre tu piel con humectantes naturales.
La sequedad hace que la flacidez de la piel se vea más pronunciada. Mantener la hidratación ayuda a que la piel luzca más tersa y suave.
Cada noche, después de la limpieza, calienta una pequeña cantidad de aceite de coco puro o gel de aloe vera fresco entre las palmas de las manos. Con movimientos ascendentes desde el pecho hasta la mandíbula, masajea suavemente durante 2 o 3 minutos. Esto no solo hidrata, sino que también estimula la circulación, lo que favorece la renovación celular de la piel.
También puedes probar el aceite de almendras, que a muchos les resulta relajante. El masaje en sí es terapéutico; es como un pequeño momento de spa que además reduce el estrés.
3. Alimentación para cuidar la piel desde dentro:
Lo que comes proporciona directamente los nutrientes necesarios para una piel sana.
Concentrarse en:
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