Dobla las rodillas con la espalda recta, como si fueras a sentarte, en lugar de inclinarte hacia adelante. Esto reparte mejor la carga.
Usa calzado adecuado
Zapatos con buena amortiguación ayudan a proteger las articulaciones al caminar o realizar actividades físicas.
Aplica calor o frío según el caso
El calor relaja la musculatura y el frío reduce inflamaciones leves. Ambos pueden aliviar molestias asociadas al crujido.
Consulta a un especialista
Si los ruidos se acompañan de dolor, hinchazón o dificultad para moverse, lo mejor es acudir a un traumatólogo o reumatólogo para descartar problemas más serios como artrosis o lesiones meniscales.
El crujir de rodillas no siempre es señal de vejez, sino una forma en que nuestro cuerpo revela pequeños desequilibrios, hábitos o condiciones que debemos atender. Escuchar esas señales y actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre mantener la movilidad y enfrentar problemas articulares más adelante.
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